¿Vivirías bajo el agua?

Seguro pensarás que vivir bajo el agua es algo imposible para las personas. Y resulta que los biólogos Bruce Cantrell y Jessica Fain, se preguntaron si esto podría ser realidad y para comprobarlo hicieron un experimento y pasaron más de dos meses en una cápsula de acero sumergida a siete metros de profundidad frente a la costa de Florida, en Estados Unidos. En total, pasaron allí 73 días, y ambos lograron un nuevo récord mundial. El anterior era de 69 días y se había logrado en 1992.

La cámara de acero en la que vivieron tiene 28 metros cuadrados y está conectada a la superficie con una tubería por la que entra el oxígeno. Cuenta además con pequeñas lunes  para poder mirar hacia afuera. Tiene tres teléfonos, un interfono y también un teléfono por cable que no requiere electricidad, por si fallara completamente toda la técnica.

Cantrell y Fain también contaban con una cocina y una refrigeradora. Para hablar con el exterior, se comunicaban con una computadora por correo electrónico y videochat. Pero la computadora se dañó, pues el disco duro no soportó la presión submarina, y tuvo que ser llevada por buzos a la superficie para ser reparada.

Cuando volvieron a la superficie después de los 73 días, Fain dijo que lo que más la alegraba era volver a ver a su familia y a su perro. Y Cantrell dijo que lo más bonito era “mirar el cielo y sentir los rayos del sol”.

¿Tú te animarías a dormir una noche bajo el mar? Ahora que los biólogos regresaron a la superficie esto es posible. Sí, quien quiera pasar una noche como visitante en esta cápsula, puede hacerlo solo tiene que pagar 675 dólares.

Fuente: DPA

¡Un libro que se autodestruye en un día!

“¡Este mensaje se autodestruirá en un minuto!” La típica frase de los mensajes que reciben los espías en las películas e historias de suspenso, se hace realidad en un espectacular libro. El escritor estadounidense James Patterson creó el libro “Private Vegas”, la primera novela que se autiodestruye en 24 horas. Sí, leíste bien, tienes que leerlo en 24 horas o no conocerás el final. Este particular libro tiene el exorbitante costo de ¡294 mil 38 dólares! y una vez que lo abras para empezar a leerlo tienes solo un día para terminarlo. ¿Te animarías a tomar el reto?

Barco de papel gigante

¿Te gusta hacer barquitos de papel? Seguro que los has hecho muchas veces. Pero te imaginas hacer uno tan grande como para que navegue de verdad y quepa una persona dentro. Pues esto lo lograron Morwenna Wilson y otros ingenieros que doblaron un barco de papel gigante que puede llevar a un persona a bordo. Está construido de papel, pegamento y cinta adhesiva. Pesa 220 libras y mide 3,6 metros de largo. Además, navegó durante dos horas por un lago en Londres, Inglaterra.

Un cubo rubik gigante

¿Conoces el cubo rubik? ¿Has logrado armarlo alguna vez? El más común es de 3×3x3 y se necesita de mucha práctica para resolverlo. Ahora imagínate cuánta práctica y concentración se necesita para resolver el nuevo cubo rubik 13×13x13, que cuenta con un total de ¡1.014 piezas de colores! para colocar en su lugar.

Este cubo que tiene 18 veces más cuadros que el original fue creado por una empresa de Hong Kong y cuesta 320 dólares. ¿Te animarías a armarlo?

¿Fruta o verdura?

Cuando te preguntan si el tomate es una fruta o una verdura, ¿qué respondes? Seguramente la mayoría respondemos que es una verdura, porque la forma más común de comerlo es en preparaciones saladas.  Pero en realidad, para responder esta pregunta, lo primero que hay que saber es cuál es la diferencia entre una fruta y una verdura.

Casi todos tenemos la creencia desde pequeños que las frutas son dulces y las verduras se utilizan en los platillos salados. Pero esto no es así, en realidad fruta es toda aquella que posee semilla y la verdura la que no. Se puede decir que el propósito de un fruto es proteger a la semilla durante su desarrollo y además servirnos de alimento.

Con esta explicación entonces, se puede concluir que el tomate es un fruto y la piña una verdura. ¡Qué curioso, verdad! Tú ¿qué opinas?

Ni frío, ni calor

¿Sufres en esta época por el clima tan frío? ¿Te molesta el verano porque no sabes cómo refrescarte? ¿Te gustaría sentir siempre una temperatura templada y agradable en el cuerpo? Pues el Instituto Tecnológico de Massachussetts, Estados Unidos, crearon una nueva pulsera termoeléctrica llamada Wristify que sirve para aplicar calor o frío sobre ciertas partes del cuerpo, creando una zona de confort.

Esta pulsera monitorea la temperatura corporal y envía variaciones muy rápidas e imperceptibles, de calor o frío para que el cuerpo no sienta las variaciones del clima. Una batería de ion-litio mantiene en funcionamiento la pulsera por ocho horas.

Además, es una creación ecológica que pretende ayudar en el del ahorro energético. Pues una gran parte del consumo eléctrico en zonas con climas extremos se debe al uso de sistemas de calefacción y aire acondicionado. La pulsera podría ayudar a ahorrar millones de dólares manteniendo a los vecinos de un edificio en un de equilibrio térmico sin necesidad de alterar la temperatura de toda una habitación.

¿Qué te parece, te gustaría poder tener una pulsera de estas?

¡Rasca, rasca porque pica!


Seguro que en más de una ocasión tu mamá te ha dicho: ¡Deja de rascarte!, que te dará más picazón. Y tiene toda la razón, aquí te contamos por qué.

La culpable de sentir picazón es la serotonina, una sustancia neurotransmisora que lleva mensajes una y otra vez entre los nervios de cuerpo. Según un estudio realizado por la Escuela Universitaria de Medicina de San Luis, Estados Unidos, al rascarnos se crea un leve dolor en la piel lo que nos lleva a segregar serotonina y nos hace sentir más comezón.

Ahora ya lo sabes, cuando algo te pique, trata de evitar rascarte y la comezón se te quitará más rápido.

Una canción que no sale de la cabeza

A todos nos ha pasado que de repente estamos cantando una canción, bueno un pedazo de una canción que no importa si nos gusta o no, pero no podemos quitárnosla de la cabeza.

Esto sucede porque cuando escuchamos la canción pegajosa del momento, nuestro cerebro empieza a trabajar  y quiere repetirla, pero como no nos la sabemos completa, empezamos a repetir para llenar los espacios que nos faltan para completarla. Y aunque la música pare, el cerebro quiere seguir cantando y busca la letra y ritmo en la corteza auditiva. Por eso es que por más queramos olvidarla terminamos cantándola inconscientemente.

Y a ti, ¿con qué canción te pasa esto?

¡Gurrr, tengo hambre!

Seguro te ha pasado que cuando tienes hambre tu estómago hace ruidos y sientes que se mueve, pero ¿por qué sucede? Aquí te lo contamos.

Los ruidos son provocados por las contracciones entre el estómago y el intestino, y su nombre correcto es Borborigmos. En realidad estos suceden todo tiempo, pero la sinfonía se hace más fuerte cuando no tenemos comida en el estómago. Pues en el proceso digestivo, el estómago se contrae para mezclar la comida con los jugos gástricos y empujarla al intestino que también se contrae para seguir con el proceso. Cuando no hay comida el estómago y los intestinos toman lo que hay, aire que es lo que resuena en el espacio.

Ahora ya lo sabes, cuando tu estómago suena es porque necesita comida para trabajar.

Un robot impreso en 3D

¿Te gustan los robots? ¿Te gustaría crear y programar uno tú mismo? Pues esto ya puede ser posible, porque un equipo de ingenieros franceses del Flowers Laboratory del Instituto Nacional de Investigación en Informática y Automática (Inria) desarrolló un humanoide programado mediante software de código abierto, que quiere decir que cualquiera tiene acceso a él, para que todo el mundo se acerque a la robótica.

Poppy, es el primer robot impreso en 3D, sí, está hecho de piezas que han salido de una impresora 3D y que cualquiera puede construir y programar. Esto permite que no haya un solo robot, si no que cada quien puede crear el propio. El equipo de creadores espera que los estudiantes de ciencia, programación y diseño informático puedan experimentar con Poppy. ¡Increíble! ¿Te gustaría construir tu propio robot?